12 de abril de 2010

No quieres moverte. Hoy no. Así que cierras los ojos y viajas. A los sitios en los que has estado, en los que estarás, y a los que nunca podrás viajar.

Te asomas al horizonte en La Lanzada, en una roca, sobre el mar, donde despedisteis a una amiga. El mar te rodea. Tienes una guitarra en las manos y no la vas a desaprovechar. Tocas, sin preocuparte de que suene bien, de que tu voz la acompañe bien. Lo único que importa es comerte el atardecer con los ojos. Ves al sol que va cayendo lentamente, y como las nubes van cambiando de color con el mar y el cielo se convierte en un espectáculo maravilloso e increíblemente precioso. Y en sólo seis días... El mar te rodea, el viento acaricia las cuerdas de la guitarra a la vez que tus dedos. No se puede pedir nada más.

Vuelves a volar, esta vez no recurres a la memoria, sino a la imaginación. Escocia, siempre ha sido tu segundo país en la lista de lugares que quieres visitar. En tu mente es un país con ciudades antiguas, con tabernas en plan El poney pisador, todo en plan Bree. Pero no vuelas a Escocia para visitar las ciudades, sino para perderte. Para ponerte a andar. Las montañas están por todas partes. Y mires donde mires no ves ninguna señal de que haya personas aquí cerca. Todo son verdes, marrones, amarillos, y naranjas. Ningún ruido. Sólo tú y la naturaleza.

Por última vez viajas, ya de noche, a Nueva Zelanda. Y descubres que no hay nada más mágico que la tierra que se encuentra debajo tuyo en estos momentos. Cuando aterrizas, te tumbas en la hierba, y contemplas el cielo estrellado recortado por las montañas. Nunca habías visto el cielo así. Te sientes como si te hubieses desplazado a otro planeta, y vieses unas estrellas completamente distintas a las que conoces. Y en verdad lo haces... Eres capaz hasta de oler la hierba. Sientes cada gota de agua en tu cara cuando empieza a llover. Y no te importa. El agua limpia. Y es lo que te hace falta a ti ahora mismo. Aunque solo limpia por fuera. Te levantas y te permites una última al paraje en el que te encuentras. y te entristece saber que nunca visitarás este lugar.
Levantas tus pies del suelo y despegas hacia el sitio al que llamas hogar. Aunque sientes una parte de ti quedarse en los lugares que visitaste.
Empiezas a frenar y ves tu cara mojada cada vez mas nítida a medida que te acercas.
Aterrizas para no volver a levantar los pies del suelo.
Abres los ojos, y sientes una gota que baja hacia tu boca y que no ha caído del cielo. Es todo lo que te permites antes de volver a precipitarte en el torbellino que es tu vida.

Sólo dos huellas recuerdan tu paso a 495, 1800 y 19800 km. Solo la huella de tu cuerpo.














De una forma extraña. me tranquiliza mucho escuchar sus canciones...


Time together isn't ever quite enough
When you and I are alone, I’ve never felt so at home
We need time, only time
If this is what I call home, why does it feel so alone?
So tell me darling, do you wish we'd fall in love?
All the time, all the time

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