14 de enero de 2014

Lord I need you

Hoy Señor, mucho, mucho tiempo después, no sé cómo ni por qué vuelvo aquí. Bueno, siendo sincero, sí que sé por qué. Me falta mucho Señor, pero mucho. Por eso, no puedo más que sentarme delante tuyo, incluso caer de rodillas, con una guitarra entre las manos que es como mejor sé alcanzarte. Y cantar. Cantar cómo mejor sé. No porque saque la mejor voz, sino porque me saque a mí mismo en canción. Que saboree cada sílaba. Que sea sincero, totalmente sincero, porque no tiene sentido esconderte nada. E incluso antes de cantártelo, de decírtelo ya estoy perdonado. Lord I need you. Perdóname Señor, no estoy acostumbrado a pedir perdón, así que no sé ni cómo hacerlo. Te voy a cantar hasta que no de más de mi. Hasta que todas las canciones se hayan gastado. Hasta que se me una tanta gente, que no haga falta que siga cantando. Y simplemente coger la guitarra, levantarme, y, en silencio, escuchar cantar en silencio al resto. Entonces, habrás ganado Señor.

1 comentario:

  1. Son las 7h35 de la mañana de un viernes... quería llegar hoy a currar pronto para ponerme los cascos y poder escuchar esta canción tranquilamente, porque sabía a lo que me iba a llevar... a rezar. Y luego por aquí hay mucha gente para poder hacerlo tranquilo... y después poder publicar un comentario.
    Poca gente he escuchado yo rezar como lo haces tú... y muy poca gente me han hecho rezar cuando les he oído cantar... y tú eres uno de ellos.
    Decir que ya sabemos todos lo mucho que nos queda a cada uno de nosotros para "llegar" o lo humildes que tenemos que ser para pedir perdón sería redundante. Tu corazón ya te lo está diciendo, y lo has escuchado hasta la saciedad.
    Pero decirte que sí... que cuando llega el momento de dejar la guitarra porque hay gente que lo hace más y mejor que tú, que has conseguido convencer a la gente que "quien ora cantando, ora dos veces", que has visto las caras de la gente mientras rezan cuando otros, a los que tú animaste, cantan... cuando llega ese momento, verdaderamente caes en tierra y das gracias en silencio. Porque después de superar el momento de "tío, qué grande eres", te das cuenta y sigues "gracias Dios por dejarme ser instrumento de tu amor" porque no eres más... o mejor... ni más ni menos, que un gran y maravilloso instrumento en manos de Dios. Y tú lo eres.
    Porque añadiré: cuando llegue ese momento, todavía quedará mucho camino por recorrer, no te pares.
    Gracias.

    ResponderEliminar