Rescato otra entrada que hace unos cuantos días no me atrevía a subir, no se por qué... Cuando se me ocurra que canción concreta poner la pongo, ahora mismo hay demasiadas opciones.
Te sientas delante del papel y esperas. Abres tu mente lentamente y la vacías de todos los problemas que te preocupan. Completamente, de todo. Y dejas que fluya sobre el papel. Tu mano no para mientras que las palabras salen atropelladamente, sin control, tal y como las sientes, la mano se desplaza sobre el papel intentando reproducir tanto sentimiento encerrado. Pero incluso las palabras, con su infinitud tienen finitud. Y no hay palabras suficientes para expresar todo lo que guardas en tu interior. Y lloras. Lloras porque el sentimiento es tal que te desborda. No conoces otra forma mejor de describirlo que llorando. Y en cada lágrima vuelcas todo el sentido que habías pretendido volcar en el papel. Lloras sin importarte que ya tengas 19 años. Da igual. Porque cuando acabas, al cabo de mucho tiempo, te sientes bien. Hay quien se avergüenza de llorar. Pero no se dan cuenta de que no todas las lágrimas son de tristeza o malas. Si no llorase me preocuparía, porque seguiría guardando todos mis sentimientos. Y cuando tienes miedo incluso a formularle tus sentimientos a tu soledad en voz alta, es lo mejor que puedes hacer.
Coges de nuevo el boli y pones un punto. No sabes si un punto y seguido, un punto y aparte, o un punto y final. Sabes que opción prefieres. Pero de momento solo será un punto. Lo demás… lo demás ya no depende sólo de ti.
Y duele. No sabes cómo pero duele. Y en tu cabeza no dejan de dar vueltas las mismas palabras, siempre las mismas. Pero todo sería mucho peor si no fuese porque tienes a alguien a tu lado. Alguien que, aunque no seas capaz de expresar todo el sentimiento que te embarga, va a estar a tu lado. Y te va a hacer compañía. Y eso te reconforta. Siempre has sido una persona solitaria, y nunca hubieses creído que fueses a echar de menos esa compañía. Pero sin esa compañía, seguramente no serías capaz de continuar. Perderías la sonrisa. Y ella no se da cuenta, pero te hace mucho bien. Es increíble esa sensación. Estar en silencio, sin decir nada, simplemente permanecer sentados juntos. Y aun así estar en compañía. Es demasiado buena para ser real. Pero lo es. Existe. Y, por increíble que parezca, está a tu lado, reconfortándote con su simple presencia. Quizás seguirás con los sentimientos a flor de piel. Bueno, quizás no, seguro. Pero sabes que va a haber alguien que va a estar ahí, contigo. Alguien que te quiere. Y alguien a quien quieres.
Sí, en cuanto llegues a casa abrirás el tuenti y corriendo te meterás en su cuenta. Sí, las mismas dos palabras seguirán escribiéndose una y otra vez en tu mente. Pero por suerte, no es el único ángel que tienes en tu vida. No sé si alguna de las dos sabe que lo es. Y cada una lo es de una forma distinta. Como siempre dejo de escribir. Antes de que empiecen a fluir las lagrimas que ya noto impacientes por salir. Pero no puedo dejarlas. No ahora. No delante de ella.

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